Mostrando entradas con la etiqueta snowcross. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta snowcross. Mostrar todas las entradas

martes, 24 de enero de 2017

II Snowcross Leitariegos; por Juan


Después de esperarlo durante tiempo, llegó el fin de semana en que se iba a disputar en Leitariegos el Snow Cross, una prueba espectacular por todo lo que la rodea, por la organización  tan profesional de la gente del Alto Sil, por correr por la nieve y el hielo, por el frío intenso, por la dureza de las espectaculares pendientes y por los 1000 metros de desnivel positivo en apenas 10 kilómetros de subidas y bajadas de vértigo,  pero sobre todo por vivir mi primer fin de semana de convivencia con mis compañeros del equipo Coutadas y sus familias, y presentarles a la mía y vivir esta increíble aventura todos juntos con intensidad.

Llegamos a la estación a media mañana cargados con los trineos y las palas, equipados y dispuestos a disfrutar de la nieve con los peques. Y vaya que si lo hicimos!, nos pasamos toda la mañana tirandonos en trineo con los niños, haciendo una guerra de bolas de nieve, unos angeles y construyendo un iglú, sin olvidarnos de las clases improvisadas de esquí de Dani, con granizado nevado en el culo de Lolo antes de soltarle en la bajada.

El primer contacto visual con el recorrido fue demoledor, la carrera empezaría haciendo 30 metros en paralelo a las pistas y de ahí nos esperaba una pendiente brutal de la pista roja en la que habíamos estado jugando, que se perdía en el horizonte sin dejarnos ver dónde terminaba, con un tramo final con un 60% de desnivel.
Recuerdo que todos mis compañeros mucho más experimentados que yo me comentaban lo intensa que había sido subirla el año pasado. Esta edición se presentaba mucho más duro debido a que dada la poca cantidad de nieve, esto nos obligaría a hacer las bajadas también corriendo, sin poder deslizarse con el cuerpo resbalando y con mayor peligro por las placas de hielo y las piedras que asomaban en las calvas donde faltaba nieve, lo que nos obligaría a correr muy atentos.
Con todo esto en la mente, llegó el momento de irse a los coches a cambiarse después de recoger el dorsal y comprobar por el nivel de los participantes que iba a ser una prueba muy exigente, ya que otorgaría el campeonato de Castilla y León al que la ganase, de ahí la presencia del equipo la Sportiva, Fernando Arca y otros muchos nombres que se me escapan y que ocupaban las primeras filas de la línea de salida.
Después de cambiarse y calentar un poco tomé mi primer contacto con la nieve dura de la salida y con los crampones, una sensación extraña pero me dió seguridad el comprobar que en un par de arrancadas  me sujetaban bien.
Todos calentabámos,  y después de comprobar todo el material obligatorio nos colocaron en línea de salida. El gran Lolo Díez hacía de speaker de la prueba y nos dio la charla de seguridad advirtiéndonos sobre dos puntos del recorrido especialmente peligrosos  que habían marcado y en los que habían  colocado a voluntarios para avisarnos.

Entonces todos los Coutadas respondimos a la llamada de nuestro compañero Berto que nos llamaba a apretarnos delante ...Fernando Arca estaba apenas dos filas por delante de mí, la emoción me colapsada el pecho y Lolo Díez gritó ..."en cuanto suene el petardo salimooosss"...y un par de  segundos después sonó un estruendo y todos nos lanzamos cuesta abajo por la pequeña rampa de salida para luego llanear en paralelo a las pistas. Llevaba los dedos de las manos congelados por el frío a pesar de llevar los guantes de nieve y al llegar al final de la recta giramos a la izquierda sobre la última pista y pegándonos a las vallas de madera comenzamos a subir la descomunal subida que nos esperaba magestuosa, lo que hizo que el  grupo comenzara a estirarse. Todos caminando cuesta arriba intentando colocar los pies de forma que estos no se hundiesen en la nieve, lo que te hacía resbalar y perder tiempo y desgastar unas fuerzas preciosas que sabía iba a necesitar más tarde...como decía, todos caminábamos por aquella subida que se antojaba inagotable, cada vez más y más pendiente excepto Arca, que corría en primera posición sin dar tregua...los que me rodeaban comentaban lo increíble de aquello.



De momento se cumplía mi objetivo, iba colocado entre mis compañeros, el corazón me iba a mil y me costaba masticar el aire por lo frío que estaba pero me propuse subir pasito a pasito aunque la pendiente era tan exagerada que tenía que inclinarme mucho hacia adelante para avanzar, mi compañero iba a mi derecha apoyándose en los bastones a paso firme y corto...

Hacia la vertical ya apenas podía avanzar, tenía que hacer mucha fuerza para dar cada paso y los cuádriceps me ardían por el esfuerzo, hasta me planteé ayudarme con las manos para continuar subiendo, en ese punto de la subida mis compañeros Dani, Berto y Chema se distanciaron de mi unos 10 metros confundiéndose ya con el grupo que ascendía, solo me quedaba la referencia de Lolo que también me había adelantado y se separaba ya de mí, pero apenas faltaban unos metros para llegar al final así que continúe apretando los dientes un poco más y lo que me encontré al llegar me derribó moralmente.
La cuesta no terminaba donde llegaba la vista desde abajo sino que continuaba con otra pendiente todavía más pronunciada sin darnos apenas respiro. Lolo se me iba y sentí que no iba a poder acabar ni la primera vuelta, con el corazón en la garganta y los dedos entumecidos intenté buscar calma dentro de mi recreándome en el paisaje espectacular que estaba contemplando y en no perder la referencia visual que llevaba con mi compañero Lolo, y me sorprendió que llegando al final de aquella segunda parte infernal retomé contacto con él, al salvar esta increíble cuesta, una imponente máquina quitanieves que se encontraba  situada hacia la pista nos recordaba que debíamos continuar. En ese momento Lolo me animó a trotar un poco con él por un falso llano pero la serpiente multicolor de participantes nos anunciaba que la ascensión continuaría  haciendo una curva en sacacorchos pronunciadísima a  la izquierda.
La estábamos haciendo poco a poco y la bellísima estampa de la montaña me deslumbró, desde allí se podían observar todos los picos que nos rodeaban, estaba atardeciendo y la luz ya teñía todo el paisaje de amarillos y naranjas. Aquello me devolvió a la realidad, quedaba muy poco tiempo de luz y quería aprovecharlo porque era importante poder ver dónde ponías los pies, en esos pensamientos me encontraba cuando me di cuenta de que Lolo se había quedado atrás, me giré y vi que tenía cara de dolor, mi intuición no me falló y él me confirmó que no iba bien, le había cogido el frío.
Yo por mi parte había calentado el cuerpo por el esfuerzo y mis manos ardían dentro de los guantes, le animé diciéndole lo importante que era para mí el intentar aguantar a su lado y hacer la carrera juntos.
Enseguida giramos a la izquierda y como en un tobogán gigantesco se presentó ante nosotros la primera bajada, era tan pendiente que te impulsaba a bajar a saltos y tan tendida hacia abajo que hasta daba un poco de vértigo, ahí entendí lo que me había contado mi compañero Berto de que la gente el año anterior había bajado deslizando con  el cuerpo pero nosotros no podíamos dada la calidad de la nieve así que como pude me lancé hacia adelante braceando y saltando pendiente abajo intentando no patinar, los crampones respondían a la perfección pero no fue suficiente para seguir a Lolo que como un cohete se lanzó pendiente abajo sacándome mucha distancia.
No me quedaba otra si quería seguir con él, así que tirando de corazón más que de cabeza me dejé caer sin frenar en los apoyos, eso me obligó a bracear todavía más para no caerme ya que bajaba dando grandes zancadas sin controlar ya donde caían los pies, pero de momento la idea funcionaba, adelantaba a un montón de gente y la distancia con mi compañero disminuía.
Fue entonces cuando en plena bajada el corredor que iba delante de mi se hundió media pierna desequilibrándose totalmente y cayendo a rolos cuesta abajo, ya no podía frenar así que traté como pude de esquivarle y salté por encima de él continuando con la bajada en picado, tan descontrolada como mi corazón.
Al llegar abajo casi a la altura de la estación de esquí giramos a la derecha 180 grados para volver a subir por la cuesta más dura que he subido hasta hoy, la nieve era dura y escasa en algunos sitios, con muchas placas de hielo, lo que nos obligaba a cambiar los apoyos continuamente porque resbalaba mucho.
Mis piernas estaban muy fatigadas por la bajada pero  me agarré con todas mis fuerzas a una sola cosa: mi compañero Lolo estaba a unos 10 metros de mí, tenía que intentar alcanzarle, así que incliné totalmente mi cuerpo hacia adelante encogiéndome y clavé las palmas de las manos sobre las rodillas para impulsarme paso a paso hacia arriba, siempre buscando la huella de los que iban por delante para no resbalar, la gente comentaba la dureza de la subida, algunos hasta escuchaban incrédulos que era imposible que solo lleváramos tres kilómetros y medio y que todavía faltaba toda una vuelta más.  Continué tirando sin parar hasta que en la última parte de la subida alcancé a mi compañero y al hacerlo sentí que podía dar mucho más de lo que yo mismo imaginaba.
De ahí llegamos a un tramo en el que llaneamos con facilidad porque picaba en una  bajada larga y de ahí giramos a otra bajada en zig zag  mucho más pronunciada en la que un voluntario de la organización nos avisó de que bajáramos tranquilos porque solo nos quedaba un minuto de bajada para pasar por meta por debajo del corte de la hora, aquello me animó mucho hasta que Lolo me dijo que no nos podíamos fiar y que teníamos que apretar para pasar cuanto antes y dicho esto aceleró en plena bajada, yo me solté y baje detrás de él, esquivando las piedras  que asomaban en la mancha de tierra sin nieve y llegamos  al desvío marcado por  la organización, haciéndonos pasar sobre la parte derecha de la pista por la zona segura y de ahí un giro a la izquierda y me encontraba por fin en la recta de meta. Vi a Lolo Díez animando al micro y a toda la gente aplaudiendo a nuestro paso, asi pasamos a toda velocidad.
A lo largo de la recta  la gente continuaba animando y apenas quedaba luz así que intenté apretar el paso en la primera subida a la que ya había vencido en una ocasión, a media subida el speaker anunciaba la llegada del ganador cuando nosotros todavía estábamos empezando la segunda vuelta,  comentamos lo increíble de aquello y continuamos para aprovechar la poca luz que quedaba.
Al llegar arriba nos esperaba de nuevo la imponente máquina quitanieves pero ahora en la penumbra dibujaba un paisaje casi lunar, con el blanco del suelo iluminado únicamente por las sirenas naranjas girando, me vino a la mente mi compañero Dani y me recreé en aquel instante para conservarlo,  cuando la dejamos atrás apenas veíamos ya, así que yo intente encender la luz del frontal pero no podía porque tenía los dedos entumecidos por el frío, a Lolo le pasaba lo mismo así que tuvimos que parar para encender yo su frontal y el el mío, fue muy gracioso, hasta saludamos a los voluntarios de las motos de nieve que pasaban constantemente para comprobar la seguridad de los participantes animando, y  así entre risas y mucho ánimo compartido continuamos la carrera, inmersos en la oscuridad, con la luz de los frontales por única referencia de contacto con el suelo, esquivando las grietas y las zonas hundidas de la nieve por otros corredores  hasta que por fin alcanzamos la ansiada curva a la izquierda que marcaba el llano para luego  llegar a la curva que se convertiría en la bajada pronunciada de meta. Entramos plenos de alegría por terminar una prueba tan espectacular.

Lolo Díez gritaba animando a los participantes que llegaban, nos dirigimos al avituallamiento y me tomé un caldito caliente, algo de fruta y de postre una barrita energética. El ambiente de fiesta que se respiraba era total...decidimos cambiarnos rápido porque algunos empezábamos a tiritar y no pude evitar mirar a la Montaña para despedirme de ella y agradecerle todo lo que me había dado, las montañas se fundieron en el negro de la noche y todavía se veían sobre ellas las luces de los frontales de los últimos  participantes subiendo la durísima tercera cuesta infernal.
Saboreando el caldito me fui hacia el coche de mi  compañero y allí entre risas comentamos todo lo vivido....una experiencia única digna de repetir.  


Nos recogimos en la casa de turismo rural para cenar  todos satisfechos y unidos  como una gran familia. Ahora hago presente en mi el lema de mi equipo el Coutadas Trail team...hasta las estrellas por el camino más duro, esto fue una hermosa realidad en el Snow Cross de  Leitariegos.

domingo, 17 de enero de 2016

Fin de semana en la nieve - I Snowcross Leitariegos

Cuando me enteré de la idea de este 1er Snowcross no sabía que disfrutaría tanto de una carrera, pero la idea de una prueba sobre la nieve y encima en un entorno tan espectacular como era la Estación de Esquí Valle de Laciana - Leitariegos, no me hicieron dudar ni un  momento.

Y ya que ibamos a un lugar tan increible habría que planear un fin de semana completo para aprovecharlo bien, ya que esa zona ofrece una gran oferta gastronómica, deportiva y sobre todo una naturaleza y paisajes inmejorables. 
Esta crónica se convertira además en una invitación a visitar una comarca leonesa como es el Valle de Laciana, calificada como reserva de la biosfera por la Unesco. 
Para esta aventura unicamente iríamos los Coutadas, Dani y yo mismo, en lo que para mí podría decir que era la primera carrera de la temporada y para el pobre Dani sería poco más que ir a probar, despues de 4 meses arrastrando una latosa lesión y que esperamos pronto se recupere para seguir dando guerra como siempre, aunque por saco no haya dejado nunca de dar ;-) .
El viernes llegaríamos a primera hora de la tarde para instalarnos en el Hostal de Montaña la Aldeya, muy bien situado en Villablino, y totalmente recomendable. 

Y ya que estabamos cerca de la Estación de esquí, fuimos hasta allí para comprobar como se encontraba el recorrido y ver lo que nos esperaba al día siguiente. 
Aunque poco tiempo atrás aún se estaba con temor a no tener nieve para el día de la prueba, días atrás cayó justo a tiempo la nieve suficiente para tener entre 20 y 50 cm de espesor en las pistas y además las previsiones para ese día no podrían ser mejores y así ibamos a tener un día soleado.
 








Aunque ibamos con motivo de la carrera, quería aprovechar para realizar una actividad diferente a otras que ya había practicado y fui interesado en una ruta nocturna que ofrecían las escuelas de esquí de la estación, pero en la que es  necesario un número mínimo de gente para poder contratarla, así que quedará para otra ocasión.



Como ya teníamos hecho el día, tocaba probar la oferta culinaria de la zona y seguiría una recomendación en el Restaurante El Campillo en Sosas de Laciana, localidad cercana a Villablino; creo que mejor no pudo ser.
 Cecina, paté de cecina, revuelto de cecina y setas.....dije que me gusta la cecina?, bacalao al ajoarriero, caldereta de cordero....... bueno, bueno, bueno. Y todo esto en un local con todos los detalles cuidados, un precio más que contenido y una atención superior del dueño, que por cierto acababa de ser padre y estaba que no cabía en sí, así como del personal que allí nos atendió. Tenéis una visita obligada cuando vayais por la zona, sin duda. Al acabar tocaba descansar, ya que nos esperaba un día bastante duro.

Empezaríamos el sábado con un buen desayuno para después subir a la Estación de Leitariegos e ir empapándonos con el ambiente, y como yo me había quedado con las ganas de esa ruta con raquetas, me iría de ruta por mi cuenta por la zona de la estación. No podría haber hecho nada mejor.






 Después de darme unas indicaciones sobre qué ruta seguir, comenzamos a subir por un lateral de la estación hasta un lago que se encontraba a unos 1700 m de altitud. El recorrido sería increíble. Caminar sobre nieve virgen subiendo esas montañas ha sido una gran experiencia  y estoy seguro que sería un gran entrenamiento de vivir en la zona.

Imagino que será una sensación parecida a la de ascender practicando esquí de montaña, en la que eres tú y la montaña sin necesidad de medios mecánicos para disfrutar de ella.

Y después de más de una hora de subida, salvando grandes pendientes, llegamos al lago que nos habían indicado.

Parecíamos expedicionarios en algún lugar de la Antartida, con un lago congelado delante de nosotros, con ganas de pasear por encima como en tantas películas habíamos visto, pero sería mejor no arriesgar.




 Ya se acercaba la hora del gran evento, así que tocaba bajar de esa maravilla de la naturaleza y devolver el material para comer y prepararnos para la comenzar la temporada.

Mientras me preparaba, el ambiente de la estación iba cambiando, saliendo de las pistas la gente con sus tablas y llegando otros con zapatillas de montaña, cuyas caras me resultaban conocidas. Luis ó Adolfo, del pelotón de muchas pruebas en las que habíamos coincidido, pero también se empezaban a ver caras conocidas en la cabeza de carrera a nivel nacional e incluso internacional. Nuestro Arca, Sanchez-Capitán o Alfredo Gil ya andaban rondando la estación, menudo cartel.




















En esos momentos, mucha de la gente habítual de una estación de esquí aún no entendía qué hacíamos unos personajes en mallas rondando por allí, hasta que el speaker de la prueba invitaba a todo el mundo a presenciar la carrera.

Después de un pequeño calentamiento trotando por la nieve y probando como era correr con crampones, ya que para mí iba a ser la primera vez, y tras ver que la cosa era segura, ya nos llamaban para la linea de salida, viendo por allí también a Lolo Díez preparado también para correr, organizador de esta prueba y también de la reconocida Carrera Alto Sil, en la que por tercer año consecutivo los Coutadas estaremos presentes, habiendose cerrado las inscripciones de este año en tan sólo 9 minutos.

Sabiendo más o menos como sería el recorrido de la
 prueba, aún no eramos conscientes de la dureza a la que nos enfrentabamos, y nada más salir ya tocaría doblar el lomo para subir por una pared que era la pista Abedules de la estación, y que durante esa primera subida no parecía que se escaparan tanto los cabezas de carrera. Y eso era, sólo lo parecía, ya que en la primera bajada por la pista de Chagunachos, esta gente me sacaría la vida.


Desde luego no podríamos haber tenido un mejor día, con un cielo despejado, buena nieve para correr sobre ella y las vistas desde la zona más alta de la estación mientras se ponía el sol eran dignas de una postal, con nieve en tonos azulados.
Foto Leitariegos.net


Video Escuela de Esquí Leitariegos


Después de una pequeña subida por la pista de La Cueva, tocaba la gran bajada por la pista del Tubo. Una gran pendiente en la que ya se veían las primeras caídas y que después de un traspiés, decidí bajarla deslizandome de culo. No sería el único y viendo como era creo que fué la mejor elección.

Foto Julian Rodríguez Asensio - Facebook

Abajo de todo se concentraba un gran número de personas, ya que seguro tuvo que ser un espectáculo vernos bajar por ahí para a continuación volver a subir por otra pared como la que ya habíamos subido nada más comenzar y en la que charlando con algún corredor, vi que no era el único que no tenía muy claro el recorrido y que alguno se le venía el mundo encima al saber que aún no habíamos acabado la primera vuelta.

Foto Leitariegos.net

 La gente que se encontraba en la cafetería de la estación saldría para ver el espectáculo en cuanto vieron que unos cuantos chalados en malla se lanzaban cuesta abajo mientras caía la noche, algunos corriendo, otros deslizándonos.

Acabando de subir esta última pared, bajaríamos por la Autovía para pasar por el arco de meta y abordar la segunda vuelta, con el speaker y el público animando a tope. Apenas llevabamos 5 km pero parecía mucho más. Pensar en volver a subir por allí ya te daban ganas de quedarte en meta, pero la idea ahora sería la de dar lo que quedaba y esperar que la gente se fuera desgastando para recuperar posiciones.

Y así sería, poco a poco ganando algún puesto y escuchando por la megafonía de la linea de meta como iban anunciando la llegada de los primeros corredores. Seguimos que ya falta menos y aunque no pasé frío, era dificil no respirar el aire gélido y llevar los pulmones congelados. Anuncian la llegada de otro corredor, 1:21 h y estoy acabando de subir la última gran petada; ya sólo queda bajar.

Al final, una bajada de infarto y acabando en 1:27:17. Muy contento para una prueba dura a la vez que divertida y diferente. Seguro que para el año repito e invito a todo el mundo a probarla.

Dani acabaría la prueba con gran mérito teniendo en cuenta las condiciones en las que está y dando espectáculo como siempre, con una entrada dando un doble tirabuzón con mortal hacia delante.   



Por orden de llegada, se llevaría la prueba Alfredo Gil García y sería segundo su paisano, el bejarano Manuel Sanchez-Capitán Arroyo. En tercera posición quedaría el asturiano Rubén Álvarez Álvarez.

Congelados marcharíamos a cambiarnos para una cena que se iba a realizar en el Albergue Francisco Giner de los Rios de Villablino y en la que junto con las familias, los corredores compartiríamos los últimos momentos de lo que fué este Snowcross.

Al día siguiente tocaba volver para casa, con pena de no tener más tiempo de disfrutar de todo lo que nos ofrece esa zona, y aún compartiríamos desayuno con la familia de los campeones Gil y Capitán, los cuales estaban aprovechando el tiempo al máximo entrenando en las montañas, mientras otros nos comíamos el buffet entero del hotel....está claro que los campeones pueden nacer, pero siempre se hacen.





 
Design by Free blogger Themes | Bloggerized by Lasantha - Premium Blogger Themes | GreenGeeks Review