martes, 15 de abril de 2014

Me empieza a gustar el Trail...



No se qué pensarán los seguidores de un blog de trail running sobre que una persona que piensa que “correr es de cobardes” haga un entrada comentando una carrera. Poco o nada tengo que aportar al respecto. 

Me gusta la montaña, con mayúsculas. Pero creo que para disfrutarla hay que pararse y levantar la vista del suelo para ver lo que hay alrededor; parándose cada poco para descansar, hacer una foto o simplemente mirar al horizonte. Tomándose un tiempo para saborearlo, como si de un buen café se tratase. Por eso no entiendo muy bien lo de correr por la montaña. Quizás sea mi completa ignorancia sobre este deporte. Quizá no sea necesario mirar para el suelo constantemente. No se. Supongo que el trato con “runners” me irá “desasnando”. Que con el tiempo lograré entender el trail running. De momento, yo sigo siendo de bota y no de zapatilla. 
¿Para qué tanta prisa? 
 
Sin embargo, este domingo, en el que asistí como espectadora y fotógrafa aficionada al trail Sierra del Galiñeiro, empecé a entender, ligeramente todavía, las motivaciones que tienen los corredores.


El ambiente ya motiva para correr. Según me iba acercando a la salida, para hablar con los conocidos (que no eran muchos), iba escuchando retazos de conversaciones: “que si en tal carrera el desnivel acumulado era tal, que si estas zapatillas son mejor que las otras por tener tal o cual material, que si hay que entrenar poco, mucho o nada antes de cada carrera, que si “Hombre Manolo, cuánto tiempo sin verte, desde la carrera Tal Pascual”. Corredores que sólo se ven en estos eventos y que, cuando se encuentran, aprovechan para ponerse al día sobre las carreras en las que han participado, su dureza y en qué puesto han llegado. Todo el mundo se conoce y, si no se conoce, da igual. SOMOS TRAIL RUNNERS. 


A los profanos, nos puede llegar a dar un poco de envidia, sana eso si. No se si pasa lo mismo con el resto de los deportes de este estilo, pero se respira camaradería, complicidad, … . Los corredores acercándose a la salida se van saludando, mientras los demás miramos, hacemos fotos o saludamos a los que están preparados en la salida. Somos los raros. Unas palabras de ánimo del organizador de la prueba, música de fondo “ad hoc” y ZAS: A correr. 


¡¡Sí que corren sí!! Si además tenemos en cuenta que el primer tramo ya es una cuesta considerable,… Prefiero no pensar en ello. Guardo las cámaras en la bolsa y voy corriendo a coger el coche- sí, yo también corro a veces- para llegar al primer punto de encuentro con los corredores. Paro antes a tomar un café, eso sí. En el bar, hay un tipo con una cerveza (¡¡¡¡a las 10:00 de la mañana!!!) que no es capaz de decir dos palabras seguidas. Que cosas, pienso, uno a las nueve de la mañana ciego como un topo y otros corriendo por el monte. ¡¡¡¡ Estoy con vosotros corredores¡¡¡¡¡ (de pensamiento y de palabra aunque no de obra) Cuando, tras hora y media de espera más o menos, empiezan a llegar corredores al punto donde me encuentro, les veo frescos. ¡¡ Si me saludan y todo cuando les apunto con la cámara!!. No se si sacan fuerzas de flaqueza o que realmente van bien. ¡¡Y corren!!, ¡¡Mucho!!. Con pasos largos. De esos pasos que esperarías en una carrera de cien metros lisos, pero cuesta abajo y con baches. Y todavía les queda carrera. Cuando pasan los conocidos, vuelvo a recoger cámaras. 
 

 Esta vez, me toca correr a mí (andar deprisa), cuesta abajo, para llegar a tiempo al segundo punto de encuentro, cerca del embalse. Y vuelven a saludar, y a sonreir. 


Algunos se equivocan de camino, pero vuelven marcha atrás y continúan. Son duros- pienso- mientras cojo mi mochila y desando el camino para ir a buscar el coche. Esta vez es cuesta arriba. Pero pienso en los corredores que ya llevan unos quince kilómetros en el cuerpo y lo olvido. Cuando llego a la meta, una media hora después, ya se vuelve a respirar el ambiente de camaradería.


 Corredores sudorosos, bebiendo bebidas isotónicas, algunos siendo tratados en las ambulancias por rozadoras, torceduras, heridas…. Y ahí están. Han llegado a meta, a pesar de la rozadura, torcedura o lo que sea. Y los que no han podido llegar ha sido porque esa torcedura ha sido algo más que una torcedura, pero lo han intentado, cosa que nosotros “Los raros” no entendemos.

Enhorabuena a todos los participantes y especialmente a los "NARANJAS" del Coutadas (Lolo, Nardo, Gerardo, Marcos, René, Rubén, Fernando, Alfredo, Estivel, Jorge, Alberto y Dani) pues habéis conseguido que al menos os entienda un poquito.

Y en la próxima carrera os entenderé un poquito más y así hasta que cambie las botas por las zapatillas.

Reacciones:

6 comentarios:

Alfredo dijo...

Lo he metido yo, pero la "autora intelectual" es Angeles...esta en nada nos está metiendo el codo en la salida...jajaja.

Alberto Pereiro dijo...

Bravo Ángeles.

bernardo.coruxo dijo...

ANGELES...que gran fichaje¡¡¡¡¡

Luis Rodríguez dijo...

si, muy bien Ángeles, yo llevo toda la vida en la montaña pero poco más de tres años en trail, y sin dejar de hacer montañismo, el trail me ha acercado más a menudo al monte. Todo depende de como te lo tomes, pero los que van a mi velocidad,por ejemplo, siempre tienen tiempo de pararse a disfrutar de un atardecer inigualable en lo alto del Monte Pindo. Sólo por probabilidad, el trail en menos tiempo me ha dado tantos o más momentos inigualables que todos los paseos por montaña anteriores. Probablemente nos perderemos cosas, pero nos encontraremos otras porque abarcamos más superficie en el mismo tiempo.
Gracias por tu crónica y no dejes de visitarnos.

Manuel Vazquez Suarez dijo...

Que grande Angeles no deja de sorperderme,buena gente.....

Daniel Seoane Castro dijo...

Que bien expresado Ángeles!!! Acompañamos siempre que quieras.

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