lunes, 7 de diciembre de 2015

Lo que pudo ser y no fue. Por Nando

Domingo 6 de diciembre, René y yo acudimos al IV Trail Sao Silvestre en Viana do Castelo para realizar el recorrido de 42 km. En la recogida de dorsales nos encontramos con los otros dos Coutadas Berto, quien participaría en la carrera de 25km, y Marga, que correría al igual que nosotros la prueba larga.




A las 8:00 dan la salida y, después de una primera vuelta al recinto donde se daba la salida, encaramos una subida que va a dar a una calzada romana, la cual afrontamos con firmeza y algo de cautela pues era bastante empinada.
Después de 3km en constante subida, llegamos a lo alto donde nos esperaba un DJ amenizando los últimos metros de la subida y por la cual, después de subir unas escaleras pasamos por la alfombra roja (una de la distinciones de la prueba) y con unas vistas de lujo, apreciando todo lo que habíamos subido.




A continuación empezamos a bajar por unos senderos hasta llegar al primer avituallamiento en el km 4'5 donde paro y bebo dos vasos de agua y seguimos la marcha por unas pistas que por momentos nos adentraban en senderos y volvíamos a entrar en la pista otra vez. Después fuimos por una bajada que nos llevó a cruzar un río y seguirlo por un lateral en sentido ascendente. Cando abandonamos el río, entramos en una parte del monte el cual se hacía bastante incorrible, pues habían talado los árboles y estaban todas las ramas tiradas por el recorrido, que tenías que esquivar y saltar, y las pocas zonas de tierra estaban embarradas de pasar la maquinaria. Después de una subida empezamos a bajar por un camino y llegamos al segundo avituallamiento en el km10 y tras beber y comer algo sigo con paso firme y ganas de seguir para no perder el ritmo.

Volvemos a correr por una pista ancha y al poco giramos a la derecha para subir por un sendero y al llegar a lo alto empieza una zona muy corrible donde consigo alcanzar a tres corredores. Se nos une uno más que llega por detrás y hacemos unos km juntos los cinco a muy buen ritmo hasta llegar al tercer avituallamiento en el km16,  donde yo paro para beber y comer algo pero los otros chicos siguen la marcha sin pararse lo cual me sorprendió.

Una vez repuesto, salgo con un ritmo alto para intentar alcanzarlos (aún sabiendo el ritmo que llevaban). A 500 metros empieza una subida y aprieto para no perder tiempo y empiezo a divisar a uno de ellos, el cual consigo alcanzar antes de llegar arriba. Una vez arriba le alcanzo y entramos en un camino. Intento lanzarme en busca de los otros tres, pero el gemelo me empieza a avisar de que algo no va bien, pero en mi empeño por alcanzarlos no reparo en lo que me puede pasar y al final pasó (el gemelo ya no me dejaba más) y cuando los tenía a escasos 100 metros, tuve que parar y seguir desde el km 18 al 20 alternando corriendo, cojeando y andando por una parte del río donde se me hacía muy complicado, pero tenía que seguir hasta llegar al siguiente control en el km20, Al llegar a ese control,  muy a mi pesar, decidí abandonar y no arriesgar más, pues aún quedaban 22km!!  y al cual llegué con un meritorio tiempo de 2 horas.

Estaba haciendo la mejor carrera del año. Salí fuertísimo desde el principio y me iba encontrando como hacía tiempo que no me encontraba. De hecho iba adelantando a gente y con un ritmo y sensaciones muy buenas. En el momento en el que abandoné iba en el puesto 14. Una pena pero sobre todo mucha rabia e impotencia pues iba muy bien. Otra vez será...
Lo que pudo ser y no fue.



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